19 janvier 2015

Marx y la Biblia, crítica a la filosofía de la opresion



(Cont., viene del día 29 de diciembre 2014)

La vía de Marx ha sido perfectamente descrita por Bigo en su libro Marxismo y humanismo: Sin recurrir a la abstraccion de un mundo irreal que domine el mundo real, sea ese mundo el de los teólogos, filósofos,o juristas, sin salir del mundo real, por la sola fuerza de los elementos que incluye, traducir no obstante, no como protesta verbal, sino como una contradicción real, la rebelión del hombre contra la dominación que le hacen padecer los seres materiales y contra la explotación de que es objeto por parte de sus semejantes (Marxismo y humanismo 232).

Por eso decíamos en otro momento que Marx se prohibió a sí mismo la moral como conocimiento separado porque lo ejercitaba en todo conocimiento de la realidad. Quienes sostenían que en el terreno rigurosamente filosófico la aportación de Marx era nula, tienen que encarar el hecho de que si algo fue radicalmente revolucionario por Marx fue la filosofía en cuanto tal.
Con él empezó a verse que la realidad misma analizada por la ciencia es en sí misma moral y que no percibirla así es falta de profundidad y de objetividad y realismo. Garaudy lo ejemplariza en un caso concreto, a propósito de la profecundización-correccción de Marx hace de la ley del valor descubierta por Ricardo:
Aunque aproximándose al descubrimiento decisivo de Marx, que el salario es determinado por el costo de producción de la fuerza del trabajo, Ricardo no ve que esta ley se deriva de la transformación del trabajo en mercancia, de su fetichización en objeto, es decir, del principio mismo del régimen capitalista que reduce todo al denominador común del valor mercantil (R. Garaudy, Karl Marx, 169.)
De paso: no se podía expresar mejor la encarnación de la injusticia y de la inmoralidad y del pecado en un sistema civilizatorio. Garaudy prosigue ahí a continuación: Ricardo "atribuye este fenómeno a lo que no es sino un efecto segundo del sistema: la concurrencia de los obreros y la ley de la oferta y la demanda. Es, desde el punto de vista de su propia doctrina, una inconsecuencia: su ambición era reducir todas las categorías económicas a las del valor-trabajo, y su mérito el de colocarse desde el punto de vista de la producción; pero para explicar el salario se pasa al punto de vista de la distribución y de la circulación(Ib.)
Cuando la ciencia se frena a medio camino del conocimiento de la realidad es cuando no capta la sustancia moral de los hechos.
Muy semejante es el caso observado por Bigo sobre la actitud de Marx frente a la ley de Adam Smith acerca de capital fijo y capital circulante, ley que compara el trabajo con las mercancias: Para encontrar una analogía entre estos elementos, hay que adoptar deliberadamente la óptica capitalista y consentir en reducir todo el valor objetivo. Toda la doctrina marxista consiste en el rechazo de este punto de vista (Marxismo y humanismo, 195).
Y con razón lo rechaza, pues es voluntariamente ciego y se empeña sistemáticamente y racionalizadamente en no percibir lo que en realidad está pasando, que es el aplastamiento del hombre. Si los tecnócratas de nuestro siglo han traicionado al proletario, es porque la ciencia con la que se identificaron estaba estructurada de manera contraria a la causa de los pobres.
Como bien dice Domergue resumiendo a Galbraith, "se trata sin duda de un endoctrinamiento profundo, de una captación del espíritu humano que se persuade íntimamente de que las grandes verdades sociales son el crecimiento económico, la estabilidad financiera, el desarrollo tecnológico etc. Dogmas que son recibidos como tales sin posibilidad de crítica: cuestionarlos es ir contra el orden natural de las cosas (Frères du monde, mai-juin 1968, 14).
Son la epistomología y el concepto mismo de la ciencia los que llevan 25 siglos lavándole el cerebro al mundo, impidiendole por anticientífico escuchar el clamor de los pobres, blindándole ante lo más profundo y serio de la realidad que tenemos delante. Prosiguen Domergue-Galbraith.
Por el sesgo de esta "creencia" la tecnoestructura ejerce un poder menos directo que el de los "empresarios", pero esto se debe a la influencia mucho más importante de que finalmente dispone ella. El
Estado se ha convertido en el organismo burocrático de su buen funcionamiento. Hay correspondencia absoluta entre sus objetivos. Estado y tecnoestructura son aliados indisociables, promotores permanentes de una "creencia" que necesitan para existir (ibid., 15).
Esa observación va mucho más a la raíz del asunto que el diagnóstico de Marshall McLuhan, en el que asegura que "la gran traición de los intelectuales fue que cedieron autonomía y se volvieron lacayos del poder, como el físico en el momento presente es lacayo de los amos de la guerra".(M. Mc LuHAN, Undestarding Media. New York 1964, 47).
Esto que dice Mcluhan es verdad, pero en realidad "la partida se juega al nivel del espíritu del hombre, en la posibilidad que tendrá o no tendrá de criticar la susodicha "creencia".
En una sociedad llegada al estadio de la tecnoestructura, la política se vuelve "religión"(DOMERGUE, art. cit.). Sólo necesitamos añadir que esa partida se juega desde que se inventó la gran ideoloí del "orden matural de las cosas", al que Dumergue mismo alude; ese orden natural es el statu quo, y postularlo como "natural" tiene la misma función reaccionaria que el postulado indemostrable de la lógica clásica en el sentido de que la realidad presente no es contradictoria.
También la ley de bronce de los salarios descubierta por Ricardo y Lasalle, se postulaba como "natural": el que los obreros se murieran da hambre y desnutrición les parecía a los clásicos de la economía la cosa más natural del mundo. Ya vimos que tanto Marx como la Biblia rechazan la imposición de una pretendida "naturaleza" incambiable, en virtud de la cual, mientras haya historia el hombre será lobo para el hombre.

Ver: José P. Miranda, Marx y la Biblia, crítica a la filosofía de la opresion
Ediciones Sigueme 1975

 http://blogs.periodistadigital.com/franciscomargallo.php/2015/01/05/marx-y-la-biblia-135

18 janvier 2015

La paix a besoin de nouvelles solidarités en Méditerranée



Dans L'Humanité du Vendredi 23 Septembre 1994:
 
Deux jours durant, les 19 et 20 septembre, le palais des congrès d'Aubagne, dans les Bouches-du-Rhône, a vécu au rythme d'une exigence et d'un espoir: faire de la Méditerranée une zone de paix. Venus de toute la France et de plusieurs pays du Bassin méditerranéen - avec une forte participation d'Algériens et de Palestiniens -, une centaine de personnalités ont fait s'exprimer ce que l'une d'entre elles a appelé «cette dynamique des idées nées de la rencontre». Une rencontre initiée par la proposition lancée il y a un peu plus d'un an, dans cette même ville, par le professeur Albert Jacquard: mettre sur pied le «passeport bleu de la Méditerranée». Reprise par de nombreuses personnalités du monde culturel, scientifique, politique, artistique, religieux, ou philosophique (1), elle a séduit les organisateurs du Festival transMéditerranée (FTM).

Un foyer d'espoir
En avant-première de sa septième édition, ils ont, en coopération avec la Caisse centrale d'activités sociales des électriciens et gaziers (CCAS), qui en a assuré l'organisation, mis sur pied le colloque: «Méditerranée: carrefour de la paix».
Sur sa page de garde, ces deux phrases signées d'Albert Jacquard: «La Communauté culturelle méditerranéenne témoigne du choix de la vie par les peuples qui entourent cette mer. Ensemble, ils en feront un foyer de fraternité, de mise en commun des interrogations, des espoirs, des projets ouverts à tous les hommes d'aujourd'hui et de demain.» Une manière de résumer ces deux journées de dialogues et de confrontations. D'autres mots sont venus rythmer les débats organisés autour de quatre carrefours - la paix et la justice, les droits de l'homme, de l'enfant et des peuples, la religion et la philosophie, l'écologie. Le mot guerre, bien sûr, toujours présent dans cette région surarmée, confrontée au risque d'une explosion nucléaire, puisque, comme devait le rappeler Georges Séguy, «cette arme abominable n'est pas encore déclarée illégale». Le mot paix, que la plupart des participants ont conjugué avec celui de justice, de nouvel ordre international, de coopération, de développement, de partenariat.
Il fut aussi beaucoup question de l'intégrisme. Celui qui «instrumentalise la religion à des fins de domination économique et politique», et qui est «utilisé par l'hégémonie américaine», pour reprendre des expressions du philosophe Roger Garaudy. Albert Jacquard parlant, lui, de «cet intégrisme capitaliste qui fait crever des enfants, pendant que leur pays croule sous les dettes à rembourser au FMI». Si les Libanais ou les Palestiniens jugent «difficile de parler d'écologie lorsque ce sont les problèmes cruciaux de l'alimentation, de l'eau, de la santé qu'il faut affronter au quotidien», Pascal Acot a souligné que l'«on ne changera pas les rapports de l'homme à son environnement sans changer les rapports des hommes entre eux».

Passeport sans visa
«Dresser des murs en Méditerranée, c'est tuer une mer, son histoire, ses potentialités», avait affirmé à l'ouverture des travaux Paul Euzière, le responsable du festival, en ajoutant qu'un avenir de paix dans cette région nécessite de «faire converger de nouvelles solidarités, de peuple à peuple, de ville à ville, d'homme à homme». Clôturant le colloque, Albert Jacquard a souligné que «dresser un mur entre le Nord et le Sud, pratiquer l'enfermement, sous couvert de se défendre contre ceux que l'on nomme «des barbares miséreux», serait se condamner nous-mêmes à mort». Il a invité à utiliser ce passeport - tout à la fois «légitime» et «illégal» - pour «développer les solidarités avec tous ceux qui en ont besoin, du nord au sud de la Méditerranée».

(1)
Parmi les personnalités membres du comité d'éthique du colloque, figurent notamment Henri Alleg, Jacques Berque, Rachid Boudjedra, Jean Cardonnel, Aïder Ab Del Chafi, Christian Delorme, André Fillère, Roger Garaudy, Nedim Gursel, Ahmad Hamseh, Habib S. Kaaniche, Jean-Jacques Kirkyacharian, Claude Lasnel, Constanzo Preve, Georges Séguy, Leïla Chahid, Bernard Sigg, Jean Tardito, René Vautier, Michel Warshawski, Francis Wurtz, Joseph Yazigi.


JACQUES TEYSSIER 

17 janvier 2015

Froisser la mémoire des uns est un délit. Froisser la Foi des autres est un délice...


 Un état sans Foi ni Loi

Froisser la mémoire des uns est un délit.
Froisser la Foi des autres est un délice...
Il n'y a plus de Justice... mais un caprice de riches...
Je suis encore bouleversée par la dernière publication de Charlie Hebdo... Je n'en reviens toujours pas... de ce manque d'intelligence et d'à-propos.
Ce n'est plus Charlie, l'auteur du délit mais toute la France qui incite à la violence et à la perte des évidences.
En quoi une nouvelle caricature du prophète aurait pu nous épargner une défaite et nous permettre de redresser la tête ?
Une foutaise de plus glissée parmi les fausses thèses.
Parce que la France s'est trahie en revendiquant la UNE de Charlie. La dernière en date est une sorte d'échec et mat !
Ce n'est plus d'une libre maladresse qu'il s'agit mais d'une injure voulue, entretenue et soutenue par un État dans tous ses états ! Sous prétexte que la France ne craint pas les menaces, c'est notre bon sens à tous, qui passe à l'as.
Tous les ingrédients sont réunis pour opposer deux figures composées : la judéo-chrétienne et l'arabo-musulmane... La guerre comme naguère parce que nous croyons dur comme fer à l'universalité de nos valeurs, à la nécessité de les imposer à la terre entière. On n'a donc pas fini d'essuyer les revers...
Qui suis-je ?
Je suis la pauvreté...
J'habite juste à côté de la vérité.
En prison...

Le Journal de Personne

Sur la Une de Charlie-Hebdo il faut lire le dossier comme toujours très précis et sérieux d'Olivier Berruyer: Charlie a manipulé la France

16 janvier 2015

Georges Anawati, un exemple pour le dialogue islamo-chrétien

Georges Anawati, pilier dominicain du dialogue islamo-chrétien


Voilà 20 ans qu’est mort le Père Georges Anawati, religieux dominicain de nationalité égyptienne, fondateur de l’Institut dominicain d’études orientales (IDEO). Il s’est éteint au Caire, au soir d’une longue vie, riche, et consacrée à ce qui l’avait depuis si longtemps motivé : mieux comprendre ce qu’il a parfois appelé le « mystère de l’islam ».



Le Père Georges Anawati (au centre), cofondateur de l’Institut dominicain d'études orientales (IDEO) du Caire, est l'auteur de plus de 250 ouvrages et articles, portant notamment sur les études médiévales, les sciences arabes, la philosophie et la mystique musulmane. (Photo : © Georges Anawati Stiftung)
Le Père Georges Anawati (au centre), cofondateur de l’Institut dominicain d'études orientales (IDEO) du Caire, est l'auteur de plus de 250 ouvrages et articles, portant notamment sur les études médiévales, les sciences arabes, la philosophie et la mystique musulmane. (Photo : © Georges Anawati Stiftung)
Le Père Georges Chehata Anawati est né à Alexandrie, en 1905, d’une famille grecque orthodoxe venue de Syrie vers les années 1860. Comme beaucoup à cette époque, il reçut une éducation française chez les Frères des Écoles chrétiennes, par qui il se convertit au catholicisme. Baignant dans un milieu cultivé, il ne s’intéressa pas seulement aux études de pharmacie auxquelles son père l’avait destiné : lecteur de Maritain, il se passionna très tôt pour la philosophie et cultiva l’ambition de devenir « un grand savant chrétien ».

Au terme d’une longue et laborieuse recherche intérieure, il choisit d’entrer dans l’Ordre de saint Dominique à l’âge de 29 ans et rejoint le Saulchoir de Kain, en Belgique. Il y fit des études assez classiques, bénéficiant du renouveau thomiste amorcé par les Pères Mandonnet et Chenu. C’est ce dernier qui, à la fin des études, lui suggéra de se mettre à l’étude de l’islam dans une perspective nouvelle : « Non pas certes partir à la conquête de l’islam, ni même convertir ici et là quelques individus séparés par là même de la communauté musulmane, mais se livrer à l’étude approfondie de l’islam, de sa doctrine, de sa civilisation (…). » Louis Massignon l’aida aussi à aborder l’islam avec un a-priori de sympathie.

Au terme de trois années d’études spécialisées à Alger, il revint au Caire en 1944 et s’employa à constituer une équipe dominicaine poursuivant les mêmes objectifs : Serge de Beaurecueil et Jacques Jomier furent ses premiers compagnons dans une aventure qui allait aboutir à la création, en 1953, de l’Institut dominicain d’études orientales (IDEO).

Georges Anawati, pilier dominicain du dialogue islamo-chrétien

Un apôtre inlassable du dialogue interreligieux

Fin connaisseur de la philosophie arabe médiévale, Georges Anawati sut nouer des relations de confiance avec la prestigieuse université al-Azhar, considérée comme la référence pour l’islam sunnite. Grâce à ces contacts, il put très vite publier, en collaboration avec Louis Gardet, une Introduction à la théologie musulmane, qui sera pour longtemps en Occident l’ouvrage de référence sur le sujet (Paris, Vrin, 1948, 541 p.).

Sa double formation d’arabisant et de médiéviste lui vaut aussi d’être choisi par le comité culturel de la Ligue arabe pour participer au recueil des manuscrits d’Avicenne, dont il édite la bibliographie qu’il présente au congrès du millénaire d’Avicenne, à Bagdad, en 1952. Il sera désormais l’égal des meilleurs orientalistes et savants musulmans qu’il fréquente assidûment dans les congrès de spécialistes, où sa compétence et sa cordialité sont appréciées. Cela lui vaut aussi d’être invité à enseigner dans des universités étrangères, en particulier Montréal et Los Angeles.

Il sera très actif dans les coulisses du concile Vatican II, lorsqu’il s’agit de reformuler la position de l’Église catholique sur les religions non chrétiennes, en particulier l’islam, dont il est dit : « L’Église regarde aussi avec estime les musulmans, qui adorent le Dieu Un, vivant et subsistant, créateur du ciel et de la terre, qui a parlé aux hommes (…) » (Nostra Aetate, n° 3).

Apôtre inlassable du dialogue islamo-chrétien, il est consulteur du Secrétariat pour les non-chrétiens, avant de devenir, en 1982, membre du Conseil pontifical pour la culture. À ces divers titres, il participe à de nombreuses rencontres islamo-chrétiennes, dont il connaît les joies et les limites.

Bâtir ensemble un monde meilleur

Mais, lorsque le dialogue théologique semblait dans l’impasse, sa cordialité et son humour égyptien savaient rétablir le contact. Car Georges Anawati n’est pas qu’un savant : c’est, d’abord, un religieux, d’une riche et belle humanité.

À l’heure où l’islam radical commençait à émerger, il fut aussi un des premiers à souligner que le dialogue des cultures et des civilisations reste un lieu où l’on peut continuer à bâtir ensemble un monde meilleur. Travailleur inlassable, il laisse une œuvre impressionnante dont on a pris la mesure lors des hommages unanimes qui lui furent rendus à sa mort. Œuvre multiforme, qui couvre des domaines aussi divers que les études médiévales, l’histoire des sciences arabes et le dialogue islamo-chrétien.

Sa mort, le 28 janvier 1994, au Caire, jour de la fête de saint Thomas d’Aquin, fit la une du quotidien égyptien al-Ahram, qui rendit hommage au « savant et penseur égyptien, pionnier des études islamiques, qui a consacré sa vie au rapprochement et à la compréhension entre les chrétiens et les musulmans ».

La bibliothèque Georges Chehata Anawati de l'IDEO contient plus de 160 000 ouvrages, dont plus de 20 000 textes classiques du patrimoine arabo-musulman.
La bibliothèque Georges Chehata Anawati de l'IDEO contient plus de 160 000 ouvrages, dont plus de 20 000 textes classiques du patrimoine arabo-musulman.
Sa présence reste toujours vive dans le cœur de ceux qui l’ont connu, comme les frères dominicains, qui ont choisi de suivre ses traces, au sein de l’Institut dominicain d’études orientales du Caire. Ils ont voulu le signifier en donnant son nom à la nouvelle bibliothèque de l’IDEO, « bibliothèque Georges Chehata Anawati », solennellement inaugurée le 19 octobre 2002 en présence des plus hautes autorités musulmanes et chrétiennes d’Égypte. C’est aussi ce qui a motivé les fondateurs de l’Anawati Stiftung, en Allemagne, qui ont choisi ce patronyme pour présider à leurs activités au service du dialogue islamo-chrétien dans cette grande République.

En ces temps où le communautarisme et la peur de l’autre font des ravages, il est bon de relire le parcours d’une vie à la rencontre de l’autre, sans naïveté ni irénisme, mais avec un mélange étonnant de compétence scientifique et de cordialité humaine. Elle est un message pour notre temps.

Depuis la mort du père Anawati, l’IDEO a poursuivi sa route : la bibliothèque s’enrichit chaque année de nombreux volumes et atteint aujourd’hui les 160 000 ouvrages. Le catalogue est accessible sur Internet, au moyen d’un logiciel spécialisé, conçu à l’IDEO et qui prend en compte les spécificités de la culture arabe. La revue MIDEO, fondée par Georges Anawati, s’efforce de garder un niveau de qualité scientifique et publiera prochainement son trentième numéro.

Au Caire, une équipe d’une dizaine de religieux dominicains, s’efforce de poursuivre la route, fidèles à l’héritage reçu mais aussi à l’écoute des questions nouvelles de notre temps. En France, enfin, une association se consacre à faire connaître et soutenir l’action de l’IDEO : ce sont Les Amis de l’IDEO.


Jean-Jacques Pérennès, père dominicain, est ancien directeur de l'IDEO et l'auteur, notamment, de Georges Anawati (1905-1994), un chrétien égyptien devant le mystère de l’islam (Éd. du Cerf, 2008, 361 p.).

Pour connaître davantage l’Institut dominicain d’études orientales (IDEO), un documentaire signé de Bernadette Sauvaget et de Carine Poidatz, Des dominicains au cœur de l’islam (Stella Productions, 50 min, 2014) est disponible à la vente auprès de l’association Les Amis de l’IDEO : 20, rue des Tanneries – 75013 Paris − amisideo@gmail.com

15 janvier 2015

Contradiction et totalité dans la Logique de Hegel. Par Roger Garaudy



REVUE PHILOSOPHIQUE DE LA FRANCE ET DE L'ÉTRANGER

JUILLET – SEPTEMBRE 1963

Extrait

PRESSES UNIVERSITAIRES DE FRANCE

Contradiction et totalité, dans le mouvement d'ensemble de la
Logique hégélienne, se définissent à partir de l'intuition centrale
qui constitue l'âme vivante de la Logique.
L'ambition de Hegel c'est de réaliser la fusion de l'intuition et de
la médiation, ou, pour poser le problème dans les termes que lui avaient
légués ses prédécesseurs, la logique relève à la fois, comme le souligne
M. Hyppolite {Logique et existence, p. 88), de l'entendement archétype
que Kant attribuait à Dieu et de l'entendement discursif seul accessible
à l'homme.

13 janvier 2015

La Fatwa d'Ibn Baz à propos de Garaudy, illustration d'un intégrisme "lettré"


NDLR-Source Wikipedia:Une fatwa, en arabe : fatwā, فتوى, « avis juridique », au pl. : fatāwā, فتاوى (parfois orthographié fatoua, selon les principes de l'orthographe rectifiée— ou fetfa1,2 ou fetva2, plur. Fatâwâ) est, dans l'islam, un avis juridique donné par un spécialiste de la loi islamique sur une question particulière. En règle générale, une fatwa est émise à la demande d'un individu ou d'un juge pour régler un problème sur lequel la jurisprudence islamique n'est pas claire. Un spécialiste pouvant donner des fatwas est appelé un mufti3.
Une fatwa n'est pas forcément une condamnation. Il s'agit d'un avis religieux pouvant porter sur des domaines variés : les règles fiscales, les pratiques rituelles ou encore l'alimentation4.

On lira ici (ajout du 24/01/2016) une réaction à ce texte : http://rogergaraudy.blogspot.fr/2016/01/le-wahhabisme-contre-roger-garaudy.html



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[Sont mises en évidence dans le texte quelques sentences, parmi de nombreuses, caractéristiques de l'intégrisme absolu de cette fatwa wahhabite. NDLR]

Louange à Allah, Seigneur de l’univers, que les prières et la paix soient sur notre prophète Mohammad (paix et bénédictions d'Allah sur lui), sa famille et ses compagnons. Ensuite :

Depuis ces derniers temps, on entend beaucoup parler dans les magazines d’un dénommé Roger Garaudy, un communiste français qui prétend avoir accepté l’Islam par conviction et amour. Certains musulmans se sont réjouis de cela et l’ont accueilli généreusement. Ils l’ont pris pour une personne fiable et l’ont fait membre du Conseil Supérieur International des Mosquées de la Ligue Islamique Mondiale. Il participa ensuite à des réunions et des rencontres qui étaient organisées dans le monde musulman au sujet de l’Islam et donna des conférences et participa à divers débats. C’est par la suite qu’allait être dévoilée la réalité à son sujet, ce que son cœur cachait de haine pour l’Islam et pour les musulmans, à savoir qu’il était toujours resté sur son Koufr et sa déviation (Ilhaad). Il s’est donc rallié à ses semblables parmi les hypocrites, ceux dont Allah dit : (Quand ils vous rencontrent, ils disent : « Nous croyons »; et une fois seuls, de rage contre vous, ils se mordent les bouts des doigts.) Aalou ‘Imraan : 119.

12 janvier 2015

"Venir à l'islam n'est pas pour moi renier Jésus ni Marx" (Roger Garaudy)




Pourquoi je suis musulman
LE MONDE du 30.07.1983 

J'ai choisi, à vingt ans, de devenir chrétien et d'adhérer au parti communiste français. C'était en 1933. Un moment tragique du siècle : celui du déferlement en Europe de la grande crise économique ; celui de l'arrivée de Hitler au pouvoir.
Ce double choix ne me paraissait nullement contradictoire, mais nécessaire, et complémentaire : dans un monde de l'absurde et de l'horreur, retrouver un sens à ma vie et à l'histoire en me branchant sur la foi abrahamique, sur le message chrétien. Et, en même temps, en l'absence d'une véritable doctrine sociale chrétienne et d'une politique chrétienne permettant de lutter contre le chaos, chercher, dans le marxisme, une méthodologie de l'initiative historique pour un projet capable de surmonter les contradictions mortelles du système. Le parti communiste était alors l'adversaire le plus résolu du capitalisme et du nazisme.
Je ne regrette nullement ce double choix et je n'en ai honte devant personne : dans les grands problèmes du siècle il m'a mis, pour l'essentiel, du côté de ceux qui luttent pour l'avenir et pour l'espérance : contre Munich, pour les républicains dans la guerre d'Espagne; dans la lutte contre Hitler où, arrêté en septembre 1940, ce choix me valut trois ans de prisons et de camps; dans l'effort pour la renaissance française, après la guerre, et l'opposition aux guerres colonialistes.
D'autres se contentaient de refléter le chaos du siècle et de conclure que la vie n'a pas de sens : " La vie est une passion inutile ", disait Sartre, ajoutant : " L'enfer, c'est les autres. " Chrétien, je n'ai jamais cru inutile cette " passion " ; communiste, les autres n'étaient pas pour moi " l'enfer ". Monod, extrapolant à toute la vie une hypothèse qui s'était révélée féconde au niveau biologique, voulait réduire l'épopée humaine à la " nécessité " et au " hasard ". Défendant contre lui et Marx et Teilhard de Chardin, nous n'avons cessé d'affirmer que la vie et l'histoire étaient un dessein volontaire, qu'elles avaient un sens.
Nous avons lutté pour ce dessein et ce sens. Camus se faisait le prophète de cette absence de sens, de " l'absurde ", nous proposant cette seule perspective dérisoire : concevoir " Sisyphe heureux ". Nous avons préféré Don Quichotte à Sisyphe, et nous poursuivions, contre vents et marées, le dialogue entre chrétiens et marxistes, avec la certitude qu'il n'y a pas de socialisme ni de communauté humaine véritable si l'on fait abstraction de la dimension transcendante de l'homme, et, pas davantage, si la foi abandonne à César la politique, on ne parvient pas à assigner des fins humaines au pouvoir merveilleux et redoutable de nos sciences et de nos techniques.
Je n'ai jamais cru, avec Althusser, que " l'homme est une marionnette mise en scène par les structures ", ni avec Vahanian que " Dieu était mort ", pas plus que l'homme avec Foucault.
Même lorsqu'il se révéla, du vingtième congrès du parti soviétique jusqu'à l'invasion de Prague, que l'U.R.S.S. n'était pas le socialisme ; même lorsqu'il se révéla, après le concile, que l'Église ne réalisait pas la grande espérance d'aggiornamento du prophétique pape Jean XXIII, nous n'avons pas cessé de tenir, de toutes nos forces, les deux bouts de la chaîne, avec mon frère Dom Helder Camarra, avec des poignées de chrétiens et de militants, surtout du Tiers-Monde.
1968, même sous une forme utopique et apocalyptique, nous a fait prendre conscience que le modèle occidental de croissance économique était plus dangereux encore par ses succès que par ses échecs : il pervertissait la politique en " équilibre de la terreur ", et la culture en technocratie, par absence de fins humaines.

Il me parut alors évident que le dialogue chrétien-marxiste, dont j'étais depuis si longtemps l'animateur, si riche d'espoir qu'il fût, devenait " provincial ", seulement occidental. Je lançai, en 1974, une autre rencontre des cultures qui ne contredisait pas la première mais qui l'étendait à l'échelle du monde : le dialogue des civilisations. Nos problèmes sont planétaires. Ils ne peuvent être résolus qu'à l'échelle planétaire. En interrogeant les sagesses de trois mondes, trop longtemps colonisés et occidentalisés, afin de concevoir et vivre d'autres rapports de l'homme avec Dieu, avec les autres hommes, avec la nature.
C'est alors que j'ai pris conscience, dans l'étude des cultures non-occidentales, des potentialités particulières de l'islam. Non par une découverte soudaine, car j'ai écrit mon premier essai enthousiaste sur la civilisation arabo-islamique dès 1946, après une décisive rencontre avec le cheikh Ibrahimi. Maintenant l'islam m'apparaissait comme apportant réponse aux questions de ma vie.
Sur trois points capitaux pour la conscience critique de ce siècle.
1) Le prophète Mohammed n'a jamais prétendu créer une religion nouvelle, mais nous rappeler à la foi fondamentale d'Abraham. Dans le Coran, Moïse et Jésus sont des prophètes de l'islam. Le monde, en lui, peut retrouver la dimension transcendante dans l'unité de la grande tradition juive, chrétienne et musulmane.
2) L'islam ne sépare pas la science de la sagesse, ni la sagesse de la révélation.
La science musulmane, à son apogée, à l'université de Cordoue, ne séparait pas la recherche des causes de la recherche des fins, ce qui empêche la science de dégénérer en scientisme, la technique en technocratie, la politique en machiavélisme, en les obligeant à poser non seulement la question du " comment " mais celle du " pourquoi ". Science et technique peuvent ainsi être mises au service de l'épanouissement de l'homme et non de sa destruction par l'exaspération de ses désirs et la volonté de puissance des groupes et des nations. Quant à la révélation, elle ne s'oppose ni à la science ni à la sagesse, mais les aide à prendre conscience de leurs limites et de leurs postulats. La foi est une raison sans frontières.
3) L'islam permet de poser le problème des rapports entre la foi et la politique (rapports entre deux dimensions de l'homme) en ne les confondant pas avec celui des rapports entre l'Église et l'État (rapports entre deux institutions) comme il arriva trop souvent en Europe et surtout en France.
Où existe-t-il, me dira-t-on, cet islam que vous idéalisez ? Nulle part. C'est vrai. Si ce n'est dans un livre et dans des cœurs d'hommes. Pas plus qu'il n'existe et n'a existé de société chrétienne. Pas plus qu'il n'existe de pays socialiste. Cela empêche-t-il que le christianisme ou le socialisme demeurent des ferments de nos vies personnelles pour sortir de notre petit " moi ", et des principes régulateurs, à l'horizon toujours fuyant de l'histoire, pour créer un avenir à visage humain ?
Tel est le sens de ce choix de la religion de l'unité (" tawhid "), qui est en même temps une éthique de l'action, car islam ne signifie pas soumission au sens de passivité, de fatalisme, de résignation (ce serait alors : " isitlam "), mais la réponse à l'appel de Dieu, réponse active, libre, responsable.
Venir à l'islam n'est pas pour moi renier Jésus ni Marx, mais trouver ce point que j'ai toujours cherché, où l'acte de création artistique, l'action politique, et la foi, ne font qu'un, et, au-delà des sarcasmes et des menaces, atteindre, comme je l'ai écrit, à la plus haute joie : celle d'être resté, à près de 70 ans, fidèle au rêve de mes 20 ans.

ROGER GARAUDY